domingo, 27 de septiembre de 2009

LA LEY MORAL Y LAS FUENTES DE LA MORALIDAD

LA LEY MORAL Y LAS FUENTES DE LA MORALIDAD
LA LEY MORAL
Según Sto Tomás de Aquino La ley es la ordenación de la razón, encaminada la bien común y promulgada por aquel que tiene el encargo de cuidar de la comunidad.
LA ordenación de la razón indica que la ley preceptúa algo razonable, al margen de todo capricho.
Encaminada al bien común: la ley tiende a buscar el bien común para el mayor número posible.
Promulgada: dada a conocer a todos
El cuidado de la comunidad: la ley debe procurar la convivencia justa y pacifica entre todos los miembros de la sociedad.
Este concepto de ley se cumple de modo inminente en la ley divina, Dios mejor que nadie, conoce lo que es bueno y conveniente para el ser y el actuar del hombre.
Existen diversas clases de leyes morales: Ley divina, ley natural, ley de Cristo y leyes humanas.

LA LEY DIVINA Es la ley que tiene a Dios por autor, el plan de la eterna sabiduría de Dios que dirige todos los seres del universo hacia su propio fin. Se contiene en los diez mandamientos de la ley de Dios. Después del primer pecado del hombre, comenzó su inclinación al mal, por ello Dios fue lentamente dándole normas de conducta con el fin de que viviese a la altura de su condición de persona humana creada a imagen y semejanza de Dios.

LA LEY NATURAL: Dios enseña al hombre un código de conducta que, si lo cumple, le ayudará a vivir con la dignidad propia del hombre. Por el contrario si no las observa, se degrada.
LA ley natural se define como la participación de la ley eterna en la criatura racional, es la ley propia de la naturaleza del ser humano, en cuanto es capaz de conocer el bien y el mal, con el suficiente discernimiento para saber lo que le conviene hacer u omitir. Se fundamenta en su ser racional y libre. En este sentido la ley natural es el hombre mismo, Dios ha creado al hombre con esa escrita en su propio ser, con e fin de que su conducta sea ordenada y no caótica, de lo contrario estaría expuesta a desviaciones morales.

LA LEY DE CRISTO Y SU GRACIA: Así como Dios en el Antiguo testamento promulgo los diez mandamientos para que los hombres viviesen de acuerdo con lo que eran, imagen de Dios, Jesucristo en el Nuevo testamento dio al cristiano una nueva ley, la ley de Cristo, la ley de la gracia, la ley del espíritu.
El código de esta nueva ley son las bienaventuranzas y el precepto mayor es el mandamiento del amor ( Jn.13,34-35) Las Bienaventuranzas son una proclamación de los nuevos valores del evangelio, que el creyente debe esforzarse por alcanzar, porque de este modo se imita a Cristo y alcanza la verdadera felicidad.
El contenido de esta ley nueva responde a la obligación que tiene el cristiano de acomodar su conducta a la vida de Jesucristo. Para ello por la acción del Espíritu Santo y mediante la fe y los sacramentos, el cristiano debe desarrollar la vida de la gracia iniciada en el bautismo.
Esta nueva ley recibe diversos nombres: ley del amor, ley de la gracia, ley del espíritu, ley evangélica.
La ley nueva es la ley del amor, porque hace obrar por el amor que infunde el Espíritu santo más que por el temor; ley de gracia, porque confiere la fuerza de la gracia para obrar ,mediante la fe y los sacramentos; ley de la libertad porque nos libera de las observaciones rituales y jurídicas de la ley antigua, nos inclina a obrar espontáneamente bajo el impulso de la caridad, y nos hace pasar de la condición de siervo a la de amigo de Cristo (Gal. 4,1-7; 21-31, Ro. 8,15)

LAS LEYES HUMANAS: son las leyes promulgadas por los hombres. Leyes eclesiásticas, son as que dicta la jerarquía de la iglesia (Papa, obispos, concilios); leyes civiles, promulgadas por la autoridad humana o sea por cada gobierno elegido legítimamente.
Las leyes eclesiásticas principales son las contenidas en los llamados mandamientos de la iglesia. Las leyes civiles son las que se preceptúan en los códigos, pero estas leyes para que vinculen la conducta de los súbditos deben ser justas , en caso que la ley sea injusta no obliga.

SINTESIS ENTRE LIBERTAD- CONCIENCIA – LEY: Algunos postulan una autonomía absoluta de la libertad y de la conciencia e incluso sostienen que la ley divina coarta la libertad y la conciencia. De este modo tratan de oponer la conciencia y la libertad con la ley.
La ley de Dios no atenúa ni elimina la libertad del hombre, al contrario la garantiza y promueve. Algunas tendencias culturales contemporáneas abogan por determinadas orientaciones éticas que tienen como centro de su pensamiento un pretendido conflicto entre libertad y ley . Son las doctrinas que atribuyen a cada individuo a los grupos sociales la facultad de decidir sobre el bien y el mal : la libertad humana podría crear los valores y gozaría de una primacía sobre la verdad, hasta el punto que la verdad misma sería considerada una coacción de la libertad, la cual reivindicaría tal grado de autonomía moral que prácticamente significaría su soberanía absoluta ( VS. N 35).
La causa de este falso conflicto es un triple error:
- El 1ro se refiere a la libertad, le otorgan un valor absoluto como si fuese la creadora de los valores morales.
- El 2do afecta a la conciencia, algunos la conciben como autónoma y ajena a toda norma.
- La 3ra consiste en el concepto mismo de la ley, hay quienes entienden la ley no como un a ayuda a la libertad y una luz que guía la conciencia, sino como un obstáculo para que la conciencia obtenga la luz suficiente para decidirse por el bien y oponerse al mal.
Tertuliano nos dice: La ley moral es una honra para el hombre, de la que carecen los animales.
El hombre es el único entre todos los seres animados que puede gloriarse de haber sido digno de recibir de Dios una ley: animal dotado de razón, capaz de comprender, discernir, regular su conducta disponiendo de su libertad y de su razón, en la sumisión al que le ha entregado todo. (Tertuliano, contra Marción, II,4).

LAS FUENTES DE LA MORALIDAD
El termino fuente significa algo así como los surtidores de los que manan el bien y el mal morales; es decir son los elementos que confluyen en la moralidad de los actos humanos. Son aquellos puntos a los que es preciso atender para juzgar la bondad o malicia de una acción.
La moral desde Aristóteles , afirma que esos puntos de referencia que es preciso considerar para hacer un juicio moral sobre un acto concreto son tres : el objeto, el fin y las circunstancias.
1. El objeto del acto, es decir la acción que se realiza: mentir, amar, blasfemar, dar limosna, robar, dar culto a Dios…
2. EL FIN : la intención que se persigue con la acción que se realiza.
3. Las circunstancias: el cúmulo de c datos que confluyen en la realización de una acción.
Esta doctrina clásica está recogida en el Catecismo de la iglesia católica en los siguientes términos:
La moralidad de los actos humanos depende:
1. Del objeto elegido
2. Del fin que se busca o la intención
3. De las circunstancias de la acción.
El objeto, la intención y las circunstancias forman las fuentes o elementos constitutivos de la moralidad de los actos humanos. (CIC:Nº 1750)
Estas tres fuentes deben considerarse conjuntamente, porque las tres concurren en los actos humanos, por ello la bondad o malicia de éstos depende de la consideración de estos tres elementos. NO obstante todos concurren del mismo modo. El Magisterio de la iglesia enseña que la moralidad depende fundamentalmente del objeto, de la acción que se hace u omite.
EL REALISMO ETICO
Según la teología moral católica, la moralidad deriva de la acción que se realiza, es decir del objeto .Existen acciones que son buenas o malas en si mismas, es decir por su objeto, con independencia de la intención del sujeto o de las circunstancias que concurran.
En la historia de la ética existen distintas corrientes, Del hecho de acentuar una u otra de las fuentes nacen tres sistemas éticos distintos, tres grandes tendencias: el realismo, el finalismo y las circunstancias éticas.
La moral católica enseña que hay actos intrínsecamente malos, que por si mismo por siempre son condenables, nunca se pueden justificar.
¿Acaso la buena intención puede justificar la blasfemia contra Dios, Qué fin o qué circunstancias justificaran los campos de concentración en los que miles de seres humanos mueren de hambre?; en virtud de que fin o qué circunstancias se puede exculpar la tortura física o psíquica? ; se puede aceptar que no sea algo en si mismo malo la violación de una mujer o de un menor? ; hay algo que pueda hacer bueno el adulterio?

LAS TEORIAS FINALISTAS
Las corrientes finalistas o teleológicas (fin) son hoy defendidas por algunos autores de la filosofía y de la teología. Los diversos teleologismos convienen en que la moralidad de los actos humanos dependen del fin que el sujeto se proponga al actuar y sobre todo de las consecuencias que se siguen.. Hay dos grandes grupos:
- Consecuencialismo ético: dice que para juzgar la moralidad de un acto, hay que conocer las consecuencias que se siguen de él. Si son beneficiosas, el acto se juzgara como bueno, caso contario se valorara como éticamente malo.
- Proporcionalismo ético: sostiene que el juicio moral de las acciones debe hacerse a la vista del conjunto de bienes y males que se siguen, deben ser tenidos en cuenta en el momentos de juzgar la acción del hombre. El error de estas corrientes es el valor decisivo que conceden al fin y a las consecuencias.
Cabe preguntarnos ¿qué criterio se debe seguir para valorar objetivamente todas y cada una de las consecuencias? Puede ser útiles para una persona o determinado grupo o época, pero pueden ser perjudicial para otras personas, grupo social o época.
¿En lugar de un criterio objetivo no es un riego que el agente mida las consecuencias con un criterio subjetivo e incluso interesado? En este sentido hay un riesgo utilitarista de la moral que tantos males éticos ha acarreado.
Hay que rechazar la tesis, característica de las teorías teleológicas y proporcionalistas, según la cual sería imposible cualificar como moralmente mala según e especie- su objeto- la elección deliberada de algunos comportamientos o actos determinados prescindiendo de la intención por la que la elección es hecha o de la totalidad de las consecuencias previsibles de aquel acto para todas las personas interesadas.
- El circunstancionalismo ético: Esta corriente ética mantiene que el bien o el mal morales resulta de la situación o circunstancias en que se encuentra el individuo .Por lo tanto no se debe juzgar la acción en si misma, sino en las circunstancia o situación e que se hace.
Esta moral de situación pretende atender a la vida de cada individuo, sosteniendo que la conducta moral no se debe guiar por principios universales, sino a partir de las circunstancias concretas en que se encuentra cada persona singular.
Las circunstancias no pueden quitar maldad a acciones que en si mismas son malas.
El ser humano solo es responsable de sus actos voluntarios.
La moral católica siempre ha enseñado que existen actos que por si mismos son buenos o son malos, y que nunca está permitido hacer uh mal para obtener un bien.

VIRTUD, PECADO, CONVERSIÓN
La palabra virtud deriva del latín virtus que significa fuerza. La virtud es una disposición firme y habitual para hacer el bien. El hombre bueno es aquel que se esfuerza por hacer el bien y con el ejercicio continuo alcanza unos hábitos firmes y buenos que llamamos virtud.
Las virtudes humanas se adquieren con el esfuerzo personal que tratan de actuar según el querer de Dios.
Virtudes sobrenaturales , son dones que Dios infunde en el alma a través de los sacramentos y de la vida de la gracia. Vivifican y elevan las virtudes humanas a un plano superior.
El pecado es una transgresión voluntaria de la ley de Dios. Pecado es todo pensamiento, deseo, palabra, acto u omisión contrarios a la ley de Dios. La biblia se refiere al pecado con expresiones : degrada a Dios, infamia, crimen, delito, impiedad, perder el camino, equivocarse.
El pecado es siempre una ofensa a Dios, produce un daño espiritual, se da en el pecado moral que es una acción grave contra la ley de Dios, destruye la vida de la gracia en el espíritu del hombre y le aparta de Dios, atenta contra la solidaridad humana. Sin arrepentimiento le conduce a la muerte eterna.
Los evangelios demuestran que Dios está siempre dispuesto a perdonar al hombre cuando se arrepiente del mal que ha hecho, se convierte y le pide perdón. Pecadora publica (lc 7,36-50) negación de San Pedro (Mt 26,69-75) ladrón arrepentido (Lc 23,43)
El cristiano sabe que cuando ha cometido un pecado, Dios le espera como el hijo pródigo para perdonarle en el sacramento de la reconciliación o penitencia.
La llamada de Cristo a la conversión sigue resonando siempre en la vida del cristiano, implica el perdón de Dios y la reconciliación con la iglesia.
Solo Jesucristo, por ser Dios tiene el poder de perdonar los pecados, el sacerdote nos absuelve pero Dios nos perdona.